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The Meaning of the Liturgy: A Sermon on the Holy Sacrifice of the Mass

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A sermon written by Fr. Benedict Bradley, O.S.B. (1867-1945) in 1942, published posthumously in 1950, and revised by Br. Bruno Mello, nO.S.B. in 2021. Editor’s Note: In updating this spiritually edifying sermon for the twentieth-first century audience, I have made minor spelling, diction, and syntax edits, changed all Bible verses to the New Revised Standard Version, Catholic Edition translation, and added several emphases and explanatory endnotes. All edits are made with the purpose of elucidating Fr. Benedict’s original meaning and purpose, with the notable exception of passages in which Fr. Benedict explicitly refers to specific liturgical words and actions. In these places I have substituted such references with the corresponding words and actions from Roman Missal promulgated by Pope Saint Paul VI in 1970 which contains the liturgical changes called for by the Second Vatican Council and is thus more familiar to most Catholics. Where this occurs, Fr. Benedict’s original wording can

San Benito y la Cuaresma

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  Hno. Robert Islas, O.S.B. 

Más pudo quien más amó

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Más pudo quien más amó Hno. Mariano Franco-Méndez, O.S.B.  Poco se sabe sobre la hermana de nuestro Padre san Benito, quien según san Gregorio Magno, a quien se considera el biógrafo de san Benito, santa Escolástica fue la hermana melliza de san Benito.  San Benito y su hermana santa Escolástica vivieron en Italia en el siglo VI. Lo poco que sabemos sobre Escolástica proviene de los Diálogos de san Gregorio Magno. Pese a que santa Escolástica aparece muy poco en los Diálogos, su ejemplo y lección de amor que da a su hermano san Benito, y por ende, a todo el mundo sigue teniendo impacto hasta el día de hoy.  Cuenta la historia que Benito y Escolástica se reunían cada año en una pequeña casa a medio camino entre sus monasterios. En una de esas ocasiones, después de un día lleno de oración y conversación profundas y ricamente satisfactorias, cayó la noche y Benedicto se preparó para partir. “Escolástica dijo: 'No me dejes esta noche, hablemos hasta la mañana de las alegrías del cielo&

Todo el Mundo te Busca

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¡Qué poder tiene tu voz, Señor!

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  ¡Qué poder tiene tu voz, Señor! Hno. Mariano Franco Méndez, O.S.B.   Las lecturas del domingo pasado hicieron énfasis en la voz del Señor que llama a quien quiere y cuando quiere. Él es quien toma siempre la iniciativa, Él es el que siempre sale al encuentro del hombre para ofrecerle un plan de vida, un camino a seguir con miramientos a la plenitud total del hombre, es decir, la  propia salvación y la felicidad. La única condición o requisito para esto es la conversión de vida y la renuncia a uno mismo. En el Evangelio de hoy san Marcos nos narra el llamado de los apóstoles Simón, Andrés, Santiago y Juan. Cada uno de ellos tenía una vida ya  hecha, y quizás ciertos planes a largo y corto plazo. Sin embargo, Jesús irrumpe en la vida de ellos, con una invitación poco peculiar, y quizás muy difícil de entender de forma inmediata: "Ser pescadores de hombres".  Lo que me asombra de este pasaje es la prontitud de los apóstoles para seguir a Jesús y aceptar su propuesta. El Evange

Confiar en Aquel que nos ha llamado

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  Confiar en Aquel que nos ha llamado Hno. Roberto de Molesmes, O.S.B.  Al meditar en el Evangelio de este domingo y entrelazándolo con el salmo que también escuchamos hoy, me hace pensar y profundizar en el momento en que fuimos o somos llamados a vivir nuestra vocación, ya sea en el matrimonio, en la vida consagrada o en el servicio de Dios permaneciendo célibe. Hoy vemos a Jesús preguntando a sus discípulos, “¿Qué buscan?” Y estos le responden, “¿Dónde vives?”, Jesús les invita: “Vengan y lo verán”. Es así como podemos voltear atrás y recordar ese momento en el que sentíamos que Dios nos llamaba a vivir una vocación, y que con el tiempo fuimos descubriendo y escuchando la voz de Dios para poder hacer lo que nos pedía para poderle servir en con nuestra respuesta puesta en Cristo.  El salmo por otra parte también nos hace meditar en las palabras que muchos de nosotros hemos orado en algún momento muy personal entre Dios y nosotros, “ Aquí estoy señor para hacer tu voluntad” (salmo 39)

Santos Mauro y Placido, primeros discípulos de san Benito

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  Memoria de los santos Mauro y Placido, primeros discípulos de san Benito P. Asiel Rodriguez, O.S.B.                                                                    1/15/21 Dada la gran fama de santidad que alcanzó san Benito en la época en que vivió en Subiaco, muchas nobles familias romanas solían confiarle a sus hijos para que los educaran en el monasterio. Equicio le confió a su hijo Mauro y el patricio Tértulo a su hijo Plácido, quien era aún muy niño. San Gregorio cuenta en sus Diálogos que, en cierta ocasión, Plácido se cayó en el río cuando trataba de llenar un cántaro; san Benito, que se hallaba en el monasterio, llamó inmediatamente a Mauro y le dijo: “Corre y vuela, hermano mío, porque el niño acaba de caerse en el río”. Mauro echó a correr y anduvo sobre las aguas a la distancia de un tiro de flecha, hasta el sitio en que se hallaba Plácido; entonces le tomó por los cabellos y le arrastró hasta la orilla, siempre andando sobre las aguas. Al pisar tierra, Mauro volvió lo