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Mostrando las entradas de julio 19, 2020

Domingo XVII del Tiempo Ordinario (26/07/2020)

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Por Hno. Robert  de Molesmes Islas “El tesoro por el que merece la pena venderlo todo” Evangelio de Mateo 13, 44-52   Meditando el evangelio que hoy Jesús nos regala en este domingo, me puse a pensar por unos minutos lo que yo he tratado de hacer para seguir a Cristo en el monasterio. Me he dado cuenta que de verdad Cristo es esa perla que tanto estaba buscando, esa perla valiosa que he encontrado en este específico monasterio.   Una de las preguntas frecuentes que las personas me hacen es por qué ingresé al monasterio. Hace algunos meses aún no sabía responder y mi respuesta era que tal vez siempre me había gustado la vida religiosa o aquí me sentía feliz. Pero, esa no era la razón por la cual entré al monasterio sino más bien, lo que he estado sintiendo al estar aquí.   Ahora bien, puedo responder esa pregunta convencido de que he entrado al monasterio para buscar y encontrar a Cristo en este grandioso espacio. Los monjes tenemos este grandioso lugar donde frecuentemente busco a Dio

Domingo XVI del Tiempo Ordinario (19/07/2020)

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Por Hno. Rafael González “La semilla más pequeña será la más alta entre las hortalizas” Evangelio de Mateo 13, 24-43   Entre las parábolas que Jesús nos enseña en este Domingo décimo dieciséis del tiempo ordinario está la comparación del reino de los cielos en una semilla de mostaza. A partir de este ejemplo podríamos extraer varias reflexiones o preguntas. Por ejemplo, ¿qué nos está diciendo Jesús sobre la pequeñez e insignificancia de una semilla con respecto al reino de los cielos? ¿Qué relación tiene esta parábola con nuestras vidas, con nuestra fe?   Los antiguos filósofos hablaban de la potencia que tienen las cosas para llegar a ser algo totalmente diferente a lo que fue en un principio. Las semillas es el mejor ejemplo sobre la potencia que tienen para llegar a ser plantas e incluso árboles de gran altura. La insignificancia de una semilla de mostaza que a simple vista parece ser una “piedrecilla” sin ningún valor. Cuando se cultiva y crece, llega a ser la más alta de las horta