Santos Mauro y Placido, primeros discípulos de san Benito

 


Memoria de los santos Mauro y Placido, primeros discípulos de san Benito


P. Asiel Rodriguez, O.S.B.                                                                    1/15/21


Dada la gran fama de santidad que alcanzó san Benito en la época en que vivió en Subiaco, muchas nobles familias romanas solían confiarle a sus hijos para que los educaran en el monasterio. Equicio le confió a su hijo Mauro y el patricio Tértulo a su hijo Plácido, quien era aún muy niño. San Gregorio cuenta en sus Diálogos que, en cierta ocasión, Plácido se cayó en el río cuando trataba de llenar un cántaro; san Benito, que se hallaba en el monasterio, llamó inmediatamente a Mauro y le dijo: “Corre y vuela, hermano mío, porque el niño acaba de caerse en el río”. Mauro echó a correr y anduvo sobre las aguas a la distancia de un tiro de flecha, hasta el sitio en que se hallaba Plácido; entonces le tomó por los cabellos y le arrastró hasta la orilla, siempre andando sobre las aguas. Al pisar tierra, Mauro volvió los ojos hacia el río y sólo entonces cayó en la cuenta del milagro. San Benito lo atribuyó a la obediencia de su discípulo, pero éste pensó que se debía a la santidad y virtud de san Benito. Plácido confirmó los pensamientos de Mauro, diciendo: “Cuando me sacaste del agua, vi el manto de nuestro padre sobre mi cabeza y pensé que era él quien tiraba de mí”.



La salvación milagrosa de Plácido es como un símbolo de la preservación de su alma de toda mancha de pecado. Crecía constantemente en virtud y sabiduría, y su vida era una réplica fiel de la de su maestro y director, san Benito. Éste observaba los progresos de la gracia en el corazón de su discípulo, le amaba con particular predilección y, probablemente, le llevó consigo a Monte Cassino. Según se dice, el padre de Plácido fue quien regaló a san Benito dicha posesión. 


Que estos santos que imitaron a nuestro Padre san Benito en virtud y obediencia rueguen por nosotros cuando caigamos en las aguas del descuido y del pecado. 



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